Evaluación y manejo integral de heridas complejas y escaras sacras, desde el tratamiento conservador hasta el desbridamiento quirúrgico y cobertura avanzada, respaldado por formación en mínima invasión en Cleveland Clinic Abu Dhabi (Emiratos Árabes) y en cirugía robótica en el Hospital Albert Einstein, Brasil.
Agenda tu valoraciónDetectar los primeros signos evita que la lesión progrese a estadios más severos
Ante cualquiera de estas señales, especialmente en pacientes con inmovilidad prolongada, busca una valoración médica: el manejo oportuno previene complicaciones y reduce el dolor.
Pacientes que transformaron su salud
"Desde el diagnóstico hasta la cirugía, el Dr. Luis y su equipo nos explicaron cada paso con calma y claridad. Eso marcó una gran diferencia para toda mi familia."
"Me explicaron que podían preservar el esfínter en mi caso, algo que me preocupaba muchísimo. La cirugía robótica y la recuperación fueron mejores de lo esperado."
"Sentí que estaba en manos de un equipo que realmente trabaja en conjunto con oncología. Eso me dio mucha tranquilidad en un momento difícil."
Las escaras sacras (o lesiones por presión) son lesiones de la piel y los tejidos profundos causadas por presión prolongada, fricción o cizallamiento, generalmente sobre una prominencia ósea. La región sacra es la localización más frecuente, aunque también pueden aparecer en talones, trocánteres, codos u occipucio. Sin un manejo adecuado, pueden evolucionar hacia heridas complejas.
Entre los factores de riesgo están la inmovilidad prolongada, la edad avanzada, la desnutrición o deshidratación, enfermedades crónicas (diabetes, EPOC, enfermedad vascular), la alteración de la sensibilidad y la exposición a humedad, fricción o cizallamiento constante.
Según la escala NPUAP/EPUAP, se clasifican en estadios: el estadio I presenta enrojecimiento que no blanquea en piel intacta; el estadio II, pérdida parcial del grosor de la piel; el estadio III, pérdida total del grosor de la piel; y el estadio IV, pérdida total del grosor con exposición de músculo, hueso o tendón. También existen lesiones no clasificables, cuando la base de la úlcera está cubierta por tejido necrótico y no se puede determinar la profundidad real.
El tratamiento se basa en varios principios: evaluación integral del paciente y la herida, alivio de la presión (cambios posturales frecuentes y superficies especiales), limpieza y desbridamiento del tejido necrótico, coberturas adecuadas según el tipo de herida, control de infección y soporte nutricional. En heridas complejas puede requerirse desbridamiento quirúrgico, terapia de presión negativa (VAC) o cobertura con colgajos musculares o fasciocutáneos, con un abordaje multidisciplinario.
La prevención es fundamental: cambios de posición cada 2 horas, superficies de alivio de presión, higiene e hidratación de la piel, nutrición adecuada, movilización temprana y educación del paciente y sus cuidadores. Un manejo oportuno y adecuado previene complicaciones, reduce el dolor y mejora la calidad de vida del paciente.